AY, SEÑOR…
Para Santiago y Barcelona no se está a tiempo; pero llegados a agosto del año próximo ya no habrá excusa. Ciudadanos madrileños: apiándense del actual papamóvil y sueñen con ver al Sumo Pontífice en plena Castellana incrustado en otro más aerodinámico, marcándose unos contamoscontigo a pedal limpio si no es que hay que sacar pie para mantener el equilibrio:
(aka “¡ostias, pues fue con esta misma piedra…!”)

Tito. Hablando en serio. Si es que, agradecidos a nuestra manera por gran parte de lo hecho, ya te estamos. Pero veamos: esa media naranja casi recién estrenada, ese contrastado gusanillo por los naipes, esos abdominales matutinos que supuestamente alejan tu insoslayable senectud… ¿Es de verdad que ya te has aburrido de tanto flisti-flosti con la mozuela y de tanto ligar tríos de ases reyes?
¿Pero de veras que sí?
