ARQUEOLOGÍA DIVULGATIVA (xiii)

ARRIESGARSE AL CHASCO

Mediados de noviembre de 1983. Ediciones Tiempo arranca los paseares de la revista quincenal Conocer (la vida y el universo) y aprovecha el tirón popular de los cachivaches computacionales para ganarse adeptos extra llenando un piquito de sus páginas con noticias y contenidos vinculados al ramo: sección exclusiva de novedades y noticias (“Mundo del chip”), un diccionario regular de términos informáticos, y hasta programas y curiosidades en Basic de tamaño medio, listos para correr en ZX Spectrum aunque fácilmente adaptables a otros sistemas soportadores de dicho lenguaje.

Como en toda publicación de primer andar, raro hubiera sido prescindir de llamativos anzuelos en sus propuestas de suscripción.

Los posibles presentes previo sorteo rascan, unos de más cerca otros no tanto, materias comunes previstas en una revista de esta naturaleza. Por encima de otras alegrías uno podía aspirar a plantarse en la Guayana Francesa para ver despegar al Ariane in corpore y desde palco de lujo; en menor grado destacarían tres de los otros cuatro obsequios (microscopio, telescopio y reproductor de vídeo en un sistema ya entonces de deplorable decadencia como fue el 2000). Y para completar el quinteto y excitar aún más la baba, ordenador a la vista: ése mismo que les he apuntado hace unos ratos en negrita.

Diránme que las ilustraciones que acompañan a la página de promoción no son otra cosa que genéricas y que hasta pretenden que así sean interpretadas. Muy bien. Lo que ocurre es que, en el caso que les destaco, el agraciado pudiera ser que se llevara una cierta sorpresa; fuera porque supiera tanto de ordenadores como de ideogramas chinos y adquiriera una mala primera impresión sobre este tipo de chismes, o bien porque poco menos que se esperara tener una suerte de Pandora en sus manos y la euforia terminara en lógico bajón…