“THE CRAP OLD DAYS”: ¡¡¡CATACRAC!!!

Allá que va una pieza de literatura para alejar somnolencias. Una de ellas en concreto, y la más relevante de todas: la somnolencia vital.

Los dos culpables del bofetón se hacen llamar Wayne Williams y Darren Allan. Talibanes ellos, según la terminología que ciertos círculos no dudarían en usar para calificarlos; a mi parecer, eficientes anti-anestésicos de imaginario colectivo que el paso de presente a pretérito se encarga de embellecer sutilmente cual Ocedar sacapolvos.

En ‘The Crap Old Days’ disponen ustedes de un jugoso listado de tendencias, ítems, personajes y dejes culturales encasillados en la nostalgia, y finamente triturados con dialéctica (no siempre argumentativa) tan fría como corrosiva. Con este libro, les advierto por si no capiscan del todo el camino de los tiros, no se van a enterar del por qué las Cabbage Patch Kids, los nuevos románticos, el Telesketch, las hombreras king-size o Dirty Dancing les son motivo suficiente para sentir vergüenza no ajena acerca del legado histórico que arrastrarán sus años mozos. No. Lo que van a hacer, simplemente, es recordarlo. Que ya representa un mucho.

Cacao, avellanas y azúcar. Y por supuesto, leche, muy mala leche. Retro-rotura mordaz y necesaria. Despierten ya de una vez, al tiempo que amenizan un par de tardes y se hacen un bien a sí mismos.