FLU OF THE FURRIES
Ah. Esos molestos e inoportunos estados catarrales, casi rutinarios en las semanas presentes, y para los cuales se presta echar mano del potingue farmacéutico con que tengamos a bien ser embaucados por nuestro respectivo médico/a de cabecero/a.

Y a mí que los bichitos emoticónicos escogidos para la ocasión me recuerdan a un grato quijote pixelado de mis tiempos con el Amiga 500…

Se siente uno así como maltratador inconsciente, después de tantos años. Añadido al trote que le fue dado al bueno de Tiny, resulta que lo que disparaba no eran bolas de fuego sino esputos bronquiales mal arreglados, las fases de remojo le acarreaban moquera, era pasto de asquerosas migrañas producto de tanto columpio arriba y abajo, y los excesos de uso mandibular le implicaban subidones de temperatura corporal.

Para la próxima partida me agencio unas cuantas tabletas por si son de menester. Ni receta se requiere.
