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ARCADE IBÉRICO (xliii): CEDILLA PORTABLE

Fue entonces, a principios de los noventa, que TV3 se empezó a aficionar a las producciones propias en formato serial de enganche (y a fe que todavía lo exprimen). Sudando a cubos me encontrarán como espectador de estos matusalénicos (por lo longevos, ojalá fuera únicamente por antiguos o apolillados) capítulos de píldora intersemanal; pero acudióme la gracia de tropezarme con este pedazo interesante en el primer capítulo de los nosecuantos centenares que fueran emitidos:

“Secrets de família” (Cap. 1) - 1995

Poca pantalla se deja ver, aunque pueden detectar la pista sonora que les lleve a pensar en que la púbera se entretiene con el Tetris de la GameBoy atávica que maneja.

ARCADE IBÉRICO (xlii): SESIÓN DOBLE

La sesión doble, de macho patrio intentando sacar a pasear feromona en devenir patético. Uno intentando impresionar; el otro, ya notoriamente impresionado. Y ninguno de los dos, por cierto, interesados lo más mínimo en las máquinas que acompañan sus intentos.

“Una… y sonada” (1985)

Hala, mírense (si les conviene) las etiquetas de la entrada y no me hagan nombrar esos ejemplares, que por aquí están ya más vistos que el TBO.

ARCADE IBÉRICO (xli): STRANGER IN THE NIGHT

Este Landa marchito pero tierno deambula por las calles y pensiones del Raval barcelonés para irse reponiendo del solo de portazo que su señora ha decidido dedicarle.

“Sinatra” (1988)

Brevísimo como pocos de los que les he ido ofreciendo, este es uno de los cortes que más tiempo lleva criando moho en mi disco duro. Sigue sin ser identificado. Ahí lo tienen, ahí, a mano izquierda y durante apenas un segundín y pico. Y les añado un par de close-ups con la mejor nitidez que la fuente permite:

ARCADE IBÉRICO (xl): “¿Y ÉSO?”

Poco lucido (y nada lúcido) wannabe con aires de suspense, protagonizado por unos niñatines a los que les vienen muy grandes una serie de manías persecutorias explícitas de las que se ven víctimas.

“Más de mil cámaras velan por tu seguridad” (2003)

Para ser de la quinta que son, bien que se desenvuelven a la hora de vincular maquinita y uso de moneda. La máquina, como se hace evidente, es ejemplar único y pensado como ítem exprofeso en la escena. Ah, y si nos ceñimos al mensaje en pantalla (‘Insert coins’, en plural), se deberían haber ahorrado el disgusto que se llevan dado que la arcade no tendría por qué haber chutado…

ARCADE IBÉRICO (xxxix): EL CAOS SIN SEDUCCIÓN

Filósofo de echar al caldo que es acusado de un doble asesinato (parienta y amante de la misma). El presunto, a lo largo de este autoproclamado cine experimental, es investigado en paralelo desde la perspectiva policial por una parte, y desde los media por la otra. El dire, Martín Patino, aprovecha para meter cizaña en los roles comportamentales de uno y otro colectivo.

“La seducción del caos” (1990)

La mayoría de las moderneces aquí presentes se me escapan. Si acaso, el clavo ardiendo me lo tropiezo con un Galaxy Force o con ese WEC Le Mans con el que disfrutara algunos ratos con el gris de los Sugars.

ARCADE IBÉRICO (xxxviii): HI-SCORE CONSAGRADO

Se lo pueden imaginar, ¿cierto? La presente sección se agosta por sí sola. Tengo archivo para doblar el número actual de entradas… pero puede más la futilidad.

Hasta pereza da ir más allá de instantánea facilona de recortar y ajustar, sobre todo cuando el celuloide no desprende ralea que lo merezca (como es, sin duda, el caso).

“El cura ya tiene hijo” (1984)

… y el bar del pueblo, un remarcable Astro Fighter con el que esperar turno en la timba mañanera.

ARCADE IBÉRICO (xxxvii): NISHIKADO OVERWEIGHT

A la voz de ya: ¿a que me saben encontrar la majestuosa intervención facepalm del siguiente extracto?:

“Aquí el que no corre, vuela” (1992)

Con los primeros segundos hubiera bastado (el ejemplar de Trog aparece bien al principio). Esta vez, no obstante, la guinda no la ofrece la máquina sino la Lola…

ARCADE IBÉRICO (xxxvi): CAPA CAÍDA

Igual me sirve de precedente, y así en lo sucesivo gasto menos en pajeo rapsódico. Lo dudo. Pero miren, por esta vez les voy a ofrecer una merecida cita literal, la que el usuario metabaron (mil gracias) brinda en las páginas de FilmAffinity acerca del celuloide hispano-usense con arcade sorpresa en sus interiores:

“Guión pobre, efectos de maquetas que cantan por soleares, cancioncilla disco bailable y simplona, fotografía de porno setentero, héroe bigotudo al más puro estilo John Holmes, robot despollante (sí, sí) por su diseño, actuaciones realmente lamentables, aparición de José María Caffarel en un papel principal (¿?¿?¿?), lindezas argumentales varias… En fin. Una peli cafre, kitsch, camp, cutre a más no poder y altamente friki.”

Naturalmente no puedo menos que recomendársela, máxime cuando los pocos segundos del corte ofrecido dan escasa fe del joyón septimoartístico que les espera.

“Supersonic Man” (1979)

Ah. Que en la trifulca verán sufrir daños (supuestamente menores) a una Ric-o-chet del año 75. Si antes consultan esta imagen, quizá la sepan reconocer mejor entre tanto mamporro de ida y venida.

ps.

¿Qué, siguen creyéndose suficientemente fuertes como para resistir semejante tentación?

ARCADE IBÉRICO (xxxv): PRECAUCIÓN, AMIGO CONDUCTOR

El chico del corte audiovisual que les presento se queda descompuesto y sin novia, en tanto el señor padre de la misma ha averiguado que el pretendiente comparte aficiones de dudosa moral con otros pretendientes de su mismo género.

Durante un par de breves instantes podrán atisbar la presencia de la recreativa Monza, como convidada de piedra a la trascendente discusión. Quizá recuerden echar alguna moneda en ella con la esperanza de recuperarla al final del sinuoso trayecto… porque en eso consistía básicamente el aliciente: procurarse los movimientos precisos a base de volante para ir haciéndola serpentear por el peculiar race track, hasta hacerla llegar a la meta sin derrapajes fatales y optar entre repetir la experiencia o largarse a casa sin pérdida de emonumentos.

La cacharra data de 1977 en su primera versión de “rubia”. Posteriormente el desembolso a ejercer aumentó notablemente en porcentaje, también en otro tercer modelo colgante (o, si lo prefieren, de pared):

En 1986 se distribuiría un lavado de cara de la misma, apodada Rally Cross (por supuesto, los gastos por partida también se adaptaron al decenio). Y hasta me he encontrado por ahí una máquina expendedora bastante reciente de nombre Money Cross, que rescata parcialmente los retos de la original.

Lo dicho. Ahí les van los fotogramas:

“Los placeres ocultos” (1977)

Fuentes de las imágenes: arcade.forumfree.it, foromarcianos.org y retrovicio.com.

ARCADE IBÉRICO (xxxiv): ALTA ALCURNIA

Disputas surreales en el palacio de los Leguineche, dinastía inmortalizada en la trilogía que Berlanga dejó (in)conclusa hace unos tres decenios para goce de los devotos del más cáustico cine coral español.

En espera de una retransmisión televisiva, la marquesa y su nuera aguardan la hora propicia simulando jugar unos tantos.

Como la pong console me está siendo difícil de identificar, les adjunto la secuencia por si alguien más puesto en el campo se sirve aleccionarme.

“Patrimonio nacional” (1981)

ARCADE IBÉRICO (xxxiii): LOAPA SPACESHIPS

Regreso al largometraje para el españolete ávido de humor parco y dominga desatada “typical 80s”. La excusa, esta vez, el enfrentamiento entre un senador de principios distraídos y un alcalde de boina a rosca que, tomándose demasiado en serio el entonces tierno estado de las autonomías, pretende declarar como otra comunidad más la villa que sus convecinos tuvieron a bien pedirle regir.

Como deducirán, el primer careo entre ambos es más bien a distancia, vía transmisión televisiva y sin que emisor o receptor puedan realmente hacerse llegar sus primeros cambios de impresiones.

“Los autonómicos” (1982)

Todo ello en unos días en que, además de la LOAPA, se llevaban una barbaridad los tricornios al bigote, los bichitos con pneumonía anémica y sin apellido, los asaltos a bancos en días de guardar o los cítricos horteras. Y también, cada vez se hace más evidente en esta sección, los Galaxian en establecimiento público.

ARCADE IBÉRICO (xxxii): JACKPOT PWNED

Limitadas habilidades las de Antonio Banderas, las que se muestran en la secuencia, para llevar a cabo un digno terminar en este Pole Position II.

No obstante, y si hiciéramos caso únicamente al acompañamiento sonoro, se podría adivinar a un tipo sin volante alguno en las manos, con los bolsillos cargados de monedas de cinco duros, y obsesionado con recuperar los desembolsos en la tragaperra cirsense (me excusan el término)…

‘Delirios de amor’ (1986)

ARCADE IBÉRICO (xxxi): ARROZ PASADO

Parajes en construcción, y obreros de músculo sudado que son fuente de espectáculo visual para una Sardà en busca de sus últimas oportunidades.

‘Anita no pierde el tren’ (2001)

Y acompañando alguna que otra larga espera, un Sega Rally Championship biplaza que servirá para alcanzar unos cuantos checkpoint de más, si los de la vida real terminan cual cuento de la lechera.

ARCADE IBÉRICO (xxx): EN EL OTOÑO DE SUS VIDAS

Inusitada e intrigante me ha resultado esta triple coincidencia de reflejos argumentales, detectados todos ellos en largometrajes en los que se daba la misma variable: varón entrado en sus primeras senectudes y sin compañía femenina a su alrededor, sea bien porque sus respectivas parientas gestionaron el trámite necesario para dejarlos viudos, o bien por una manifiesta imposibilidad de convivencia estable a corto o largo plazo con cualquier entorno gineceico; en algunas ocasiones, rozando o traspasando la ilegalidad…

Me guardaría mucho de aportar los pantallazos a esta sección si no fuera porque en esas secuencias entran en juego los soportes electrónicos necesarios, todos ellos vinculados al ajedrez. Les ataco antes con los dos portables, para luego derivarles al de sobremesa.

El primero de los maduros es don Fernando Fernán-Gómez, quien después de enterrar a su parienta decide borrarse del mapa. Justo a tiempo, una joven y teatrera moza le convence más bien a la fuerza de que ésa no es una buena opción. El gesto despierta de nuevo la pasión libidinosa en nuestro hombre, con la pega añadida que la mentada moza, además de joven y teatrera, está ya emparejada. Con tal de frenar impulsos como sea, el personaje decide gastar tiempo en labores más que dignas. El parato es un Chess Challenger Super 9 Deluxe de la casa Fidelity Electronics.

“Los zancos” (1984)

Más resignado, aunque con una situación de origen idéntica, se encuentra Héctor Alterio. Partiendo de la arquetípica historia “maduro-rendido-se-encapricha-de-púbera-sin-complejos” (recuerden desde los clasicotes italianos ‘Così come sei’ o muy especialmente ‘I dolci inganni’ de Lattuada, la inexcusable ‘Lolita’ de Kubrick o si quieren, la patria y mucho más reciente ‘La flaqueza del bolchevique’ de Martín Cuenca; aunque habría ejemplos a to-ne-la-das en celuloide y también en negro sobre blanco), el señor recupera el brillo en los ojos merced a las manipulaciones de una casi adolescente Ana Torrent, que le causarán la más ciega de las pérdidas neuronales primero, y la pérdida de la propia vida después. Y es que la cría gasta una mala leche de fondo que pondría a la niña del exorcista a la altura de Heidi, créanme bien. Pero centrémonos: adivinen con qué llenaba Alterio sus vacíos de espíritu antes de cruzarse con la joven co-protagonista: una de las evoluciones del antes presentado, en este caso un Chess Challenger 10 de la misma empresa.

“El nido” (1980)

Y si ya les he obsequiado con dos reconocidos tótems de la interpretación, juzgarán como coherente el que no me quede a la zaga con el tercero de ellos, Adolfo Marsillach. Aquí la historia resulta pelín más convencional, siendo Marsillach un ex-Hollywood star (o eso se cree) enredado con una actriz de tercera; una joint venture de la cual no está nada claro, excepto que avanza de lleno hacia la degradación más absoluta. Y entre las elipsis de discurso que el film ofrece, hete aquí el retirado figurante que le da fuerte a los desayunos cargados y a las ocasionales partidas con el compatible de la casa Olivetti, modelo M24 (gracias sinceras a don Injaki, que echó una mano decisiva en su reconocimiento, y al resto del [s3p] por la preocupación prestada en ello).

“Delirios de amor” (1986)

Cara a combatir esa desesperación que Erikson se hartó de avisar, jaques y enroques a chorro para estos guerreros sin el reposo que antaño les vendieron.

ARCADE IBÉRICO (xxix): SAFARI CALLEJERO

Más investigaciones criminales, esta vez con López Vázquez metido en el ajo y haciendo ronda por el bando de los buenos.

A pesar de los “meteoritos” que claramente se reivindican en la marquesina, el percentil de pantalla que se observa en la secuencia que les aporto es poco menos que una limosna tanto en área como en fotogramas. Y para nada se asocian los sonidos de fondo a una Asteroids regular, que sería lo que el común sentido lleva a deducción. Quede, como mínimo, testimonio de su presencia.

“Crónica sentimental en rojo” (1986)